Superar la indiferencia: qué nos dicen las actitudes hacia las noticias sobre construir la confianza

REUTERS/Sanna Irshad Mattoo

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En las últimas décadas, la confianza en las noticias ha disminuido en varias partes del mundo (Fletcher, 2020). Si bien la crisis del coronavirus les ha refrescado a algunos el valor del periodismo independiente y en ciertos lugares la confianza se ha incrementado (Newman y otros, 2021), muchos continúan observando a las noticias con considerable escepticismo.

Los medios se encuentran en el centro de las discusiones públicas, a menudo intensas, sobre cómo las sociedades en general (y las noticias en particular) abordan asuntos importantes y a veces polarizadores como la pandemia, pero también la emergencia climática, los políticos populistas, la injusticia racial, las desigualdades sociales y muchos más. Una característica destacada de estos debates suele ser la presencia de ataques abiertos y hostiles a los medios y a los periodistas por parte de críticos que expresan enérgicamente su desconfianza y su desdén hacia los medios y hacia sus muchas deficiencias, tanto reales como percibidas, sobre todo en las redes sociales.

Los medios no son los únicos que enfrentan un declive en la confianza del público. Otras instituciones, incluidos los gobiernos nacionales y locales, también han sufrido en algunos casos un fenómeno similar, al igual que la confianza interpersonal. De todos modos, los científicos sociales llevan mucho tiempo señalando que, a pesar de las frecuentes y extendidas afirmaciones sobre una "crisis de confianza", no hay evidencias de una disminución generalizada de la confianza del público en cada país, en cada institución o en cada medio (Norris, 2011 y Newman y otros, 2021). Estos desarrollos más amplios y las marcadas diferencias entre los países también resultan relevantes para la confianza en las noticias, porque las actitudes hacia los medios son difíciles de desligar de otras formas de confianza hacia otras instituciones (Hanitzsch y otros, 2018).

La confianza también es importante: cuando el público la deposita en quienes realmente son dignos de confianza, el resultado puede ser profundamente propicio. Pero su ausencia puede provocar un equivalente grado de debilidad. Y cuando la confianza se extravía, puede conducirnos por un mal camino. La confianza en las noticias es especialmente relevante para los periodistas, que desean que todos confíen en su trabajo; para los medios, que dependen de que la gente preste atención a las noticias y pague por ellas; y para cada uno de nosotros como ciudadanos. Todos necesitamos fuentes de información fiables para entender nuestros mundos y abrirnos camino, y para considerar perspectivas más allá de nuestras estrechas experiencias personales.

El impacto que tiene el entorno de medios digitales en la confianza

Comprender la confianza en las noticias y qué pueden hacer los medios para construirla es especialmente relevante en un entorno mediático cada vez más digital, móvil y dominado por las plataformas, donde más y más gente depende de intermediarios como los motores de búsqueda, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería para acceder y descubrir noticias. 

A medida que más personas pasan más tiempo utilizando unas plataformas que a menudo proporcionan un limitado contexto sobre las fuentes que muestran y en las que muchos no recuerdan las marcas detrás de las historias que han leído (Kalogeropoulos y otros, 2019), existe una considerable preocupación sobre cómo esos comportamientos cambiantes del público afectarán a las actitudes hacia los medios, que dependen de las relaciones de confianza con esas audiencias.

El contexto variable en torno al modo en que la gente accede y consume noticias e información presenta el riesgo de depositar confianza donde no se la merece (Gursky y Woolley, 2021), lo cual allana la difusión extendida de información problemática. La brecha de confianza entre las noticias en general y las noticias a las que se accede en las plataformas también presenta el riesgo de disminuir “por asociación” el prestigio de las marcas confiables, ya que la gente se topa con noticias en entornos que además ofrecen muchos otros tipos de información, incluyendo a veces desinformación. Las encuestas documentan que en varios países a una mayoría le preocupa percibir si las noticias digitales son reales o falsas. A una cantidad importante de personas le preocupa la información falsa o engañosa que se disemina en Facebook o en aplicaciones de mensajería como WhatsApp, y en menor medida a través de Google, YouTube o de redes sociales menos empleadas como Twitter (Newman y otros, 2021).

En este informe, que es parte de un proyecto más amplio del Instituto Reuters sobre la confianza, utilizamos datos de encuestas originales realizadas en cuatro países (Brasil, India, Reino Unido y Estados Unidos) para comprender con más detalle cómo los diferentes segmentos de las audiencias tienen distintos grados de confianza en las noticias. Lo hacemos con el fin de ayudar a quienes buscan generar confianza en las noticias a entender mejor a la gente a la que pretenden llegar. 

El informe presenta tres grupos: "quienes desconfían en general", "quienes confían de forma selectiva" y "quienes confían en general". Estos grupos los hemos definido sobre la base de la cantidad relativa de medios en los que cada encuestado dice confiar "algo" o "totalmente".

Hallamos diferencias consistentes entre los grupos, no sólo en sus actitudes hacia las noticias en sí sino también en sus opiniones sobre otras instituciones de la sociedad. Tal vez lo más importante es que en los cuatro países analizados comprobamos que quienes por lo general carecen de confianza en las noticias no son necesariamente las personas más expresivas y enfadadas con la cobertura informativa (que son, si se examina más de cerca, quienes a menudo confían selectivamente en ciertos proveedores de noticias). En cambio, quienes desconfían de las noticias en general tienden a saber menos sobre el periodismo, están menos enterados de cómo se practica la profesión y son los menos interesados en las decisiones editoriales y en las elecciones que cotidianamente toman los editores al producir las noticias.

El principal reto que afrontan los medios y los periodistas con este segmento del público no es la hostilidad sino la indiferencia. Llegar a estas personas, demostrarles el valor que el periodismo puede tener y ganar su confianza demandará un conjunto de acciones diferentes a las que se requieren para relacionarse con los más críticos o para aumentar paulatinamente la confianza de quienes ya confían.

Contexto

El Trust in News Project del Instituto Reuters procura comprender qué factores influyen en la confianza en las noticias y explican su aparente disminución en muchos países en los últimos años, las diferencias en torno a cómo se desarrolla esto alrededor del mundo y qué se puede hacer al respecto. 

Este informe se apoya en dos publicaciones previas: la primera, basada en entrevistas con altos directivos y periodistas de medios de todo el mundo (Toff y otros, 2020) y la segunda, en conversaciones a partir de muestras representativas del público de las noticias (Toff y otros, 2021), que se centró en cómo los usuarios de medios definen la confianza y qué piensan sobre las noticias que consumen.

Si bien hallamos algunas coincidencias entre los profesionales y las audiencias en relación con sus preocupaciones por el panorama de los medios digitales contemporáneos, especialmente con respecto a las redes sociales, también detectamos diferencias clave. Las audiencias están mucho menos versadas en las prácticas profesionales que subyacen en las diferencias entre los medios y son más propensas a basar sus evaluaciones de confianza en la familiaridad y en sus impresiones sobre la reputación de cada cabecera. En los focus groups y en las entrevistas, algunos revelaron que a veces se basan en señales relacionadas con la forma en que se presentan las noticias. Por ejemplo, la calidad visual, el uso del lenguaje y otros indicadores fácilmente observables, a modo de atajos para evaluar si una fuente merece su confianza.

Esos hallazgos sirvieron de base para nuestro enfoque en este informe, al igual que años de investigación en ciencias sociales que subrayan cómo la confianza en las noticias se vincula a otras formas de confianza institucional e interpersonal. Diseñamos un cuestionario original e hicimos las encuestas en mayo y junio de 2021 en cuatro países: dos del Norte Global (Reino Unido y Estados Unidos) y dos del Sur Global (Brasil e India). Aunque cada uno de ellos es grande y diverso, y tiene sus propias divisiones políticas, culturales y sociales, todos se enfrentan al papel que desempeñan las plataformas digitales en la forma en que se informan sus ciudadanos.

 

Trust map - Spanish

Trabajamos en estrecha colaboración con tres empresas encuestadoras independientes: Datafolha de Brasil, Internet Research Bureau de la India y Kantar en Estados Unidos y el Reino Unido. Sondeamos a unas 2.000 personas en cada país para obtener una muestra representativa de la población general. Las entrevistas se hicieron online excepto en Brasil, donde se hicieron por vía telefónica, seleccionando al azar números de celulares. En los demás países se aplicaron cuotas para alcanzar los objetivos poblacionales. En la India se llevó a cabo un reclutamiento suplementario por teléfono y por WhatsApp para llegar a más personas que no hablan inglés en pueblos y ciudades más pequeñas. En el apéndice (disponible en inglés) proporcionamos información adicional sobre la metodología empleada. 

Las encuestas se diseñaron para captar una combinación de actitudes sobre las noticias tal como se cubren en cada país, junto con ciertas características de los encuestados como sus datos demográficos, sus posiciones políticas, cuánto conocen sobre la práctica periodística y qué piensan sobre el papel del periodismo en la sociedad. Procuramos equilibrar la especificidad con la amplitud combinando algunas preguntas sobre medios y plataformas con otras más generales sobre las noticias. Los cuestionarios online tomaron entre 12 y 15 minutos; en Brasil se omitieron varias preguntas debido a que por teléfono se requería más tiempo.

Resumen de los hallazgos

Este informe contiene una serie de hallazgos sobre el público de las noticias en cada uno de los cuatro lugares relevados, con foco en las audiencias en general y en diferentes segmentos clasificados según el grado de confianza en los medios de su país. Resumimos aquí varios de los resultados clave de nuestro análisis:

1. La gente confía más en las noticias que consume por sí misma, incluyendo en redes sociales, pero confía menos en las noticias que no consume, especialmente las que se encuentran en plataformas digitales. Un porcentaje relativamente alto en general dice que confía “algo” en la información de los medios, pero los niveles de confianza son mucho menores para medios específicos y para las noticias que se encuentran en las redes. No obstante, la brecha de confianza entre las noticias online y offline en gran medida se debe a la baja confianza de quienes no consumen noticias en estas plataformas.

2. Muchas personas tienen opiniones altamente negativas sobre las prácticas periodísticas básicas. En los cuatro países hay grandes minorías con puntos de vista muy negativos o cínicos sobre cómo piensan que los periodistas hacen su trabajo. Por ejemplo, muchos piensan que los periodistas permiten que las opiniones personales influyan en la cobertura, que aceptan pagos no revelados de fuentes o que tratan deliberadamente de manipular al público. Una sorpresa es que estas posiciones apenas varían entre quienes exhiben confianza baja y alta en las noticias. Incluso quienes generalmente confían a menudo adoptan lo que para los periodistas puede ser una visión bastante sombría de las prácticas periodísticas básicas.

3. Quienes menos confían en las noticias tienden a ser mayores, menos educados, menos interesados en política y menos conectados con los centros urbanos. Aunque surgen diferencias entre países, también detectamos similitudes clave en los grupos que no confían en las noticias. En los cuatro países hallamos amplias disparidades entre quienes generalmente confían y quienes generalmente desconfían de que los medios entiendan a las personas como ellas o realmente quieran escuchar al público.

4. Quienes menos confían prestan menos atención y son más indiferentes a las características específicas del ejercicio periodístico. Observamos que las prácticas editoriales, incluyendo la transparencia sobre cómo se producen las noticias y quién las reporta, se consideran menos importantes entre las personas que desconfían de las noticias en general. Quienes más confían son mucho más propensos a decir que esas características son importantes para determinar qué fuentes de noticias utilizan.

5. Las interacciones con reporteros son infrecuentes y suele ser escasa la familiaridad con los conceptos básicos sobre cómo funciona el periodismo. La mayoría dice que no ha interactuado con reporteros y pocos se declaran familiarizados con términos y conceptos básicos del ejercicio periodístico, como la diferencia entre un editorial y una noticia, o entre una noticia y un comunicado de prensa. Quienes menos confían tienen también menos experiencia en conversar con periodistas y conocen menos la terminología periodística.

6. Las brechas de confianza en las noticias se alinean con los déficits de confianza social e interpersonal y con la insatisfacción respecto de la democracia. Hallamos una fuerte correlación entre los niveles de confianza en las noticias, el grado de vinculación de las personas con otras y con determinados grupos de la sociedad, y la satisfacción con el modo en que funciona la democracia. Estos resultados señalan hasta qué punto las actitudes de confianza hacia las noticias están impulsadas, en parte, por factores ajenos a las propias noticias. Nuestros datos también indican que la poca confianza en las noticias puede tener implicaciones en lo que la gente piensa sobre el entorno de los medios: en comparación, quienes desconfían en general son algo menos partidarios de la libertad de expresión y de algún modo están más a favor de la censura gubernamental.

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