Redacciones cambiantes en 2020: abordar la diversidad y fomentar el talento en tiempos de transformaciones sin precedentes

Periodistas de ABS-CBN en su redacción de Quezon City, en Filipinas. REUTERS/Eloisa Lopez

Periodistas de ABS-CBN en su redacción de Quezon City, en Filipinas. REUTERS/Eloisa Lopez

Ésta es la traducción al español del resumen ejecutivo del informe Changing newsrooms 2020, que puedes leer íntegro en este enlace


El año 2020 ha implicado una potente disrupción para el periodismo, al tiempo que la pandemia de coronavirus ha afectado profundamente a la salud, a los hábitos y al sustento de la gente. Los periodistas asumieron un papel central a la hora de contar estos cambios en un entorno en el que ellos también resultaban afectados.

Los confinamientos y las restricciones sanitarias han modificado la forma en que se produce la información. Dos circunstancias hicieron más complejos los procesos de comunicación y el día a día: la extensa cantidad de horas dedicadas y el masivo trabajo en remoto. Además, el COVID-19 ha aumentado la incertidumbre económica después de una abrupta caída en los ingresos publicitarios que derivó en despidos generalizados y en más presión sobre un sector que ya afrontaba desafíos.

Simultáneamente, algunos sucesos notorios han sacado a la superficie una serie de cambios sociales y generacionales y también ciertos desacuerdos básicos que someten a los medios a pruebas de otra índole. El asesinato de George Floyd en Minnesota y las protestas del movimiento Black Lives Matter han ayudado a concentrar la atención en la injusticia racial y en la inequidad social, y han motivado cuestionamientos relacionados con el modo en que se cubren periodísticamente estos asuntos. 

También con el impulso del movimiento #MeToo, con los abusos y acosos sexuales documentados en los medios y las permanentes revelaciones sobre las brechas salariales entre hombres y mujeres, las salas de redacción en todo el planeta han buscado la forma de combatir sus viejas desigualdades sociales internas y de representar mejor a sus audiencias, agregando diversidad en sus coberturas.

Para este informe del Instituto Reuters hemos hecho una encuesta con una muestra estratégica de líderes en medios de distintas partes del mundo, para examinar cómo sus organizaciones se adaptan a estos desafíos externos e internos.

El sondeo incluyó tanto preguntas cerradas como abiertas, para que los encuestados pudieran compartir sus experiencias. Esperamos que nuestros hallazgos proporcionen un contexto valioso a partir de la variedad de enfoques que han adoptado quienes toman decisiones. Los datos se basan en una encuesta a 136 ejecutivos de la industria en 38 países, y se hizo entre el 21 de septiembre y el 7 de octubre de 2020.

En general, encontramos que muchos medios tratan de lidiar con la cobertura de la pandemia, una de las historias más importantes de nuestros tiempos, mientras tratan de afrontar la necesidad de producir distintos tipos de cambios internos.

1. Trabajar desde casa. El trabajo en remoto, que se ha extendido como resultado de la crisis, pudo haber elevado la eficiencia del medio, según el 55% de los ejecutivos, aunque preocupa el impacto sobre sus equipos y sobre la creatividad. Casi ocho de diez (77%) sienten que el teletrabajo ha dificultado las relaciones y a varios les inquieta cómo mantener una comunicación efectiva y la salud mental de los empleados.

2. Redacciones híbridas. A pesar de ello, resulta claro que muchos medios van a continuar operando de forma más distribuida incluso después de la pandemia. Casi la mitad (48%) dice que sus compañías planean reducir las instalaciones físicas. Es probable que las redacciones híbridas (con parte del personal en la oficina, otra en modo remoto y otra en movimiento) se transformen en piezas integrales del escenario mediático del futuro.

3. Fomentar la diversidad. Si bien nuestros encuestados sienten que se ha producido un progreso significativo para cerrar la brecha en cuanto al género, otras formas de diversidad como la étnica y la política lucen bastante postergadas. Tras las protestas de Black Lives Matter y el mayor escrutinio público sobre redacciones que suelen ser relativamente monocromáticas, mejorar la diversidad étnica se resalta como la prioridad más urgente de cara al año que viene: fue mencionada por el 42%, más del doble que la diversidad de género (18%).

4. Medir e impulsar la diversidad. La mayoría dice que su medio reúne y comparte información sobre la diversidad del personal (64%) y de sus líderes (54%), en tanto que más de cuatro de cada diez (41%) sostienen que ahora también miden la diversidad de sus colaboradores y entrevistados. Casi la mitad (46%) afirma que su organización tiene una persona encargada de las prácticas de diversidad, equidad e inclusión. Pero sólo un tercio (36%) cuenta con presupuesto para iniciativas internas que promuevan activamente la diversidad.

5. Un liderazgo menos diverso. Muchos ejecutivos dicen que su medio hace un buen trabajo en promover diversidad en los niveles menos experimentados (84%), pero sólo una minoría (37%) siente que sucede lo mismo en los segmentos más senior. Varios señalan que esa brecha entre los periodistas y los líderes hace que los empleados cuestionen a veces la credibilidad de los mensajes públicos que plantean el deseo de efectuar cambios.

6. Atraer talento es difícil. Los problemas económicos del sector no han aumentado la confianza de los ejecutivos en cuanto a atraer y retener talento, especialmente en los roles no relacionados con el ámbito editorial. Menos de un cuarto de la muestra confía en reclutar y mantener el talento en áreas como producto (23%), datos (21%) y tecnología (18%). Los líderes encuestados aseguran que están luchando para competir con los sueldos y demás beneficios que ofrecen otras industrias.

Nota importante. Los 136 encuestados son ejecutivos en las áreas editorial, comercial y producto. Provienen de 38 países, la mayoría pertenecientes al Norte global. Trabajan para medios diversos (impresos, televisivos, radiales, nativos digitales) y mayormente en compañías medianas y grandes: por lo tanto, nuestros resultados no capturan la situación, a menudo muy distinta, que viven las organizaciones pequeñas y las que operan en países pobres y/o autoritarios. No se trata de una muestra representativa ni aleatoria, con lo cual no habilita generalizaciones sobre la industria.