Un pequeño grupo de usuarios muy activos, entre ellos algunas figuras públicas prominentes en Guatemala, lideró una campaña estructurada, organizada y estratégicamente amplificada en X contra el periodista guatemalteco José Rubén Zamora, quien se encuentra en detención arbitraria desde hace más de mil días.
Este es uno de los hallazgos de un estudio independiente de 675.835 publicaciones en X sobre el caso de Zamora compartidas desde julio de 2022 hasta enero de 2026 y recopiladas por el investigador académico Harald Waxenecker.
Según el estudio, presentado aquí por primera vez, la mayoría de las publicaciones analizadas apoyaban al periodista. Pero el resto fueron compartidas y amplificadas de una manera diseñada para acosar a Zamora y su familia, presentándolo como un criminal, retratando su detención como producto de hechos delictivos probados, y calificando su trabajo periodístico como una actividad ilegal por la que merece ser procesado y encarcelado.
1. ¿Quién es José Rubén Zamora?
Zamora es uno de los periodistas de investigación más reconocidos de Latinoamérica. En 1996 fundó elPeriódico, un diario conocido por sus incisivas investigaciones sobre corrupción que se vio obligado a cerrar en 2023. Arrestado en julio de 2022 por cargos infundados de lavado de dinero, Zamora fue sentenciado a seis años de prisión en 2023.
La condena fue posteriormente anulada y un juez ordenó un nuevo juicio. Sin embargo, Zamora permaneció en prisión preventiva durante más de tres años antes de que se le permitiera cumplir su arresto domiciliario en febrero de 2026. En julio de ese año, la Corte Constitucional de Guatemala ordenó la liberación de Zamora, pero sigue sujeto a otros procesos penales cuatro años después de su arresto.
Zamora y sus colegas han investigado la corrupción política en Guatemala durante décadas. Durante el mandato del presidente Alejandro Giammattei (2020–2024), elPeriódico publicó cientos de investigaciones sobre presunta corrupción. Esto incluye casos que involucraban a figuras del círculo íntimo del presidente, como Miguel Martínez, quien dirigía el Centro de Gobierno.
La columna de Zamora, El Peladero, denunció con frecuencia presuntas redes de corrupción e influencia, incluyendo lo que él describió como la captura del Ministerio Público y ataques contra fiscales y jueces independientes. Zamora y sus colegas también contribuyeron al escrutinio de escándalos de corrupción que llevaron a la dimisión del presidente Otto Pérez Molina en 2015.
En 2024, mientras Zamora estaba encarcelado, la Fundación Gabo le entregó su Reconocimiento a la Excelencia, una distinción por su extraordinaria trayectoria profesional. La Fundación citó sus más de 30 años de periodismo “tenaz y valiente” que expuso la corrupción y abusos contra derechos humanos, y lo describió como un paradigma del periodismo de investigación y un símbolo importante de la lucha del periodismo latinoamericano contra la corrupción.
El premio también reconoció el legado más amplio de elPeriódico, un diario que dedicó casi 27 años a investigar la corrupción, los abusos cometidos por actores poderosos y los crímenes relacionados con el conflicto armado de Guatemala.
2. ¿Qué dicen los datos?
Según el estudio de Waxenecker, 76.681 de las 675.835 publicaciones en X mencionaron a José Rubén Zamora por su nombre, su usuario en la red social o sus apodos, y 3.717 incluyeron a Zamora y a sus hijos, ya fuera por sus nombres o por sus cuentas. Casi la mitad de esas publicaciones (47,9%) eran mensajes que contenían ataques, insultos, deshumanización, desprestigio, acusaciones penales, amenazas y peticiones de castigo.
Este análisis de contenido, semántica y de redes reveló una estrategia clara: los ataques se centraron en narrativas de criminalización que presentaban a la familia de Zamora como peligrosa y a su trabajo periodístico como ilegítimo. Los datos también muestran que una pequeña red lideró los ataques y los amplificó mediante interacciones repetidas entre cuentas, y que fue dirigida por voces influyentes que desempeñaron un papel central en la creación y difusión de dichas narrativas.
Los posteos no se distribuyen de forma uniforme en el tiempo, sino que se concentran en torno a hitos clave del caso legal de Zamora. Por ejemplo, el cierre de elPeriódico o la concesión de su arresto domiciliario, demostrando coherencia narrativa y capacidad para mantener la visibilidad en torno a Zamora y su familia durante períodos prolongados.
El aumento de la actividad online también coincidió con importantes novedades legales en el caso de Zamora, que ha sido revisado y criticado por organizaciones internacionales. En 2024, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria concluyó que su detención carecía de fundamento legal y que no cumplía con los estándares internacionales de un juicio justo. La CIDH documentó la detención preventiva prolongada, las restricciones a su defensa, las demoras judiciales y la presión sobre sus abogados. Amnistía Internacional planteó preocupaciones similares y lo designaron preso de conciencia en 2024.
Zamora tuvo hasta diez abogados defensores en nueve meses, algunos de los cuales enfrentaron denuncias penales, detenciones u otras formas de presión, aspectos que se destacan en las menciones del análisis de Waxenecker.
“El proceso legal lleno de irregularidades de mi papá no puede entenderse sin la campaña digital de la que también ha sido víctima”, me dijo José Carlos Zamora, hijo del periodista y editor guatemalteco. “Solo sembrar la duda sobre su inocencia por su trabajo periodístico ya es ganancia para los propagandistas, porque hay gente que absorbe esa propaganda, cree en ella y la difunde”.
Los datos muestran que las publicaciones con acusaciones de delitos y discursos punitivos suelen tener gran repercusión. Por ejemplo, cada mensaje con estas acusaciones genera casi un 50% más de interacciones que una publicación sin contenido ofensivo.
“Esto demuestra que la circulación de contenido no es neutral, sino que favorece selectivamente ciertos tipos de discurso”, concluye Waxenecker, autor principal del estudio. “Las publicaciones de acoso y criminalización aparecen con una frecuencia cinco veces mayor de la esperada por azar, lo que indica una intención de dañar la reputación”.
El trabajo de Waxenecker se centra en la intersección entre la corrupción, el crimen organizado y las redes ilícitas, aplicando métodos avanzados como el análisis de redes sociales (ARS) y metodologías basadas en datos. Su trabajo reciente en Guatemala incluye la investigación Redes ilícitas en el Congreso de Guatemala: La subversión criminal de la democracia, que examina cómo el clientelismo o la financiación ilícita de campañas influye en la institución; y Enjuiciamiento de redes criminales complejas: Un enfoque ERGM multinivel para los casos judiciales de la CICIG, que utiliza modelos de red avanzados para analizar las investigaciones de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala.
3. ¿Qué dicen los tuits contra Zamora?
El corpus de publicaciones analizado por Waxenecker incluye más de 55.000 palabras clave distintas que está dominado por un pequeño núcleo de términos que buscan criminalizarlo. Estos términos presentan a Zamora y su trabajo como ilegítimos y peligrosos, y sostienen que él y su familia merecen un castigo. A Zamora se le suele llamar “delincuente”, “lavador de dinero”, “corrupto” y “extorsionador”.
Las acusaciones que lo criminalizan representan 21.250 palabras clave en los mensajes únicos estudiados (publicaciones no duplicadas en retuits o citas), y 48.417 cuando la criminalización se amplificó a través de republicaciones, citas y tuits compartidos.
Los mensajes con amenazas directas se publicaron 9.816 veces como mensajes únicos, pero recibieron un “número desproporcionadamente alto de interacciones”, lo que demuestra una amplificación casi tres veces superior a la publicación original, con 26.559 interacciones.
“Aun cuando creas un mecanismo de defensa ante los ataques digitales, poco a poco se sienten los impactos en la vida real al recibir amenazas”, me dijo Ramón Zamora, también hijo de José Rubén. La red comenzó a publicar fotos suyas cuando trabajaba como profesor en la Universidad del Valle de Guatemala, junto con menciones a la universidad.
Ramón recuerda cómo esta campaña también atacó y amenazó a los anunciantes de elPeriódico, y cómo, uno a uno, retiraron su apoyo al periódico. “A todos los perdimos por miedo a la estigmatización y a las amenazas”, me dijo.
Los periodistas tampoco fueron inmunes a las amenazas. “El mismo equipo de la redacción dijo: ¿Será que podemos firmar todos los artículos solo como ‘Redacción’? Ellos mismos empezaron a censurarse al ver los mensajes y las amenazas en línea”, dijo Ramón. El periódico cerró en mayo de 2023, 27 años después de su lanzamiento. Solo su cuenta en X permanece activa, compartiendo actualizaciones sobre el caso de Zamora y apoyando las investigaciones de otros medios de comunicación en Guatemala.
José Carlos Zamora, ahora director regional para las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), fue atacado por las mismas voces. Una de las cuentas incluso publicó su domicilio y advirtió a Univision, la empresa para la que trabajaba entonces, de que era un “lavador de dinero”.
“Pensé que me iban a despedir y que cualquiera podría aparecer en mi casa con ese mensaje violento en la cabeza”, me dijo. “El miedo era tremendo. Era real”.
Tanto José Carlos como Ramón viven hoy fuera de Guatemala. Un informe publicado recientemente por Carlos Martín Beristain y Sonja Perkič-Kremp identificó a José Rubén Zamora como un ejemplo de cómo la criminalización y el encarcelamiento pueden afectar a los familiares. El exilio, subraya el informe, dificulta aún más que la familia pueda cubrir las necesidades básicas de José Rubén Zamora en prisión, como alimentación, vestimenta y atención médica, al tiempo que apoya su defensa legal y aboga públicamente por su caso.
4. Las 44 cuentas detrás de los ataques
El estudio de Waxenecker identificó 95.265 cuentas que interactuaron en X sobre el caso de Zamora 1,57 millones de veces, con menciones, republicaciones, respuestas o citas de mensajes, entre julio de 2022 y enero de 2026. Sólo 13.471 de esas cuentas atacaron a Zamora y, lo que es más significativo, solo 44 cuentas iniciaron narrativas hostiles que otras cuentas luego repitieron y amplificaron.
Como explica Waxenecker, la mayoría de las cuentas son de actores periféricos o de baja actividad (84,2 %) y la red atacante está organizada en torno a un núcleo relativamente pequeño pero altamente diferenciado de participantes centrales a los que él denomina “creadores de agenda” (en inglés, agenda-setters).
El más prolífico de estos creadores de agenda es la cuenta @raulfalla31, con más de 21.000 interacciones ofensivas. La cuenta pertenece al abogado guatemalteco Raúl Amílcar Falla Ovalle.
Falla Ovalle es el representante legal de la Fundación Contra el Terrorismo (FCT), una ONG de extrema derecha sancionada por la Unión Europea por utilizar procedimientos penales fraudulentos para atacar a periodistas, fiscales, jueces y funcionarios gubernamentales. Según la UE, estas actividades han contribuido a la persecución de algunos de estos actores y a socavar el Estado de Derecho en Guatemala.
La FTC se registró formalmente en julio de 2013 para defender a exmilitares procesados por crímenes cometidos durante el conflicto armado interno de Guatemala. Entre sus fundadores se encuentran el empresario Ricardo Méndez-Ruiz (quien aún es su presidente), Falla Ovalle y varios militares en activo o retirados.
Con el tiempo, la FTC fue más allá de su propósito original y se convirtió en un actor en los conflictos políticos y judiciales de Guatemala, presentando denuncias penales y participando como “querellante adhesivo” en casos que involucran a fiscales anticorrupción, jueces, políticos y periodistas como Zamora.
Las cuentas que le siguen a Falla Ovalle, actuando como creadoras de agenda con los tuits más ofensivos, son @eriol_gt (9.661 interacciones) y @CEDEguate (9.430).
La primera es una cuenta anónima en Guatemala que publica contenido político y comentarios amplificados por figuras asociadas con la FCT, según medios locales. La segunda cuenta pertenece al abogado Oscar Barrios Osorio, quien ha defendido públicamente la legitimidad de los procesos penales contra Zamora.
Además de los 44 usuarios más activos, Waxenecker identificó 226 cuentas como "creadores de agenda híbridos". Estos usuarios se diferencian de los anteriores porque, además de iniciar narrativas mediante la creación de contenido, desempeñan un papel importante en la amplificación al participar en la conversación respondiendo a las publicaciones y compartiendo otras respuestas.
Ricardo Méndez-Ruiz, presidente de la FCT, es el actor central en este grupo, que, con su cuenta @rmendezruiz, ha publicado 13.940 interacciones con ataques a Zamora. Entre los creadores de agenda híbridos también aparecen comentaristas políticos como Luis H. Azmitia y cuentas anónimas como @panchovillai, @siempremiriamh y @_vadergt. Este último usuario también fue identificado por medios de investigación en Guatemala en noviembre de 2025 como parte de una red anónima que publica ataques contra periodistas, jueces y defensores de los derechos humanos.
En junio de 2025, José Rubén Zamora presentó una denuncia penal contra Ricardo Méndez-Ruiz y Raúl Falla Ovalle. Los acusó a ambos de obstrucción a la justicia y describió nueve incidentes que, según la denuncia, formaban parte de una campaña más amplia de intimidación, presión indebida e injerencia en los procedimientos judiciales en su contra.
En febrero de 2026, Zamora presentó una petición ante el Registro de Entidades Jurídicas de Guatemala (REPEJU) solicitando la disolución de la Fundación Contra el Terrorismo, argumentando que se utilizaba con fines contrarios al estado de derecho y para perseguir a periodistas y funcionarios públicos. La petición de Zamora se desestimó.
La FCT no respondió a la solicitud de conocer su versión sobre los hallazgos de este reporte. En julio de 2026, durante una entrevista con Reporteros Sin Fronteras para un artículo sobre el papel de la Fundación en la persecución contra periodistas en Guatemala, Ricardo Méndez-Ruiz dijo que los posteos de los integrantes de la FCT están dirigidos contra personalidades públicas a quienes es necesario denunciar por su participación en casos de corrupción o blanqueo de capitales.
5. ¿Quiénes sufrieron ataques, además de Zamora?
El estudio identifica a quienes reciben el mayor volumen de menciones pese a tener poca o ninguna actividad. La cuenta de José Rubén Zamora (@ChepeZamora) domina abrumadoramente esta categoría, en la que también figuran la de su ahora desaparecido periódico, @el_periodico, y la de su hijo, José Carlos, así como las de varios activistas anticorrupción y funcionarios públicos.
“La casi total ausencia de actividad pública entre estos actores indica que el discurso de ataque está fuertemente organizado en torno a objetivos simbólicos que concentran la atención, la hostilidad y la referencia pública”, concluye Waxenecker.
“Muchos de estos actores corresponden a periodistas, organizaciones de medios, instituciones públicas y figuras de la lucha contra la corrupción, lo que refuerza la interpretación de los ataques como formas coordinadas de focalización discursiva”.
La investigación también identifica otros dos grupos:
- Los mediadores del discurso desempeñan un papel clave para mantener activas las conversaciones en torno a la narrativa hostil impuesta por quienes marcan la agenda, respondiendo a ellos y a otras cuentas que interactúan, pero sin recibir respuestas ni interacciones a su vez.
- Amplificadores cuantitativos, 990 cuentas centradas en la difusión a gran escala mediante la republicación y el intercambio.
El siguiente gráfico muestra la red atacante principal y algunos de sus actores centrales. Las líneas naranjas representan las respuestas y citas que dan forma a las conversaciones, mientras que las líneas verdes representan la actividad de amplificación, incluyendo citas y republicaciones. Los creadores de agenda se muestran en rojo, los objetivos discursivos en verde y otros amplificadores cuantitativos en amarillo.
El análisis revela un “patrón claro de amplificación selectiva” impulsado por un sistema construido estratégicamente que genera mayor visibilidad y tiene un gran impacto a pesar de representar una pequeña proporción de las interacciones en el caso.
José Carlos y Ramón Zamora han hablado con su padre sobre el impacto de esta red social. “[A mi papá] no le sorprende”, me dijo Ramón. “Lleva mucho tiempo viviendo esta persecución y esto es la continuación de las campañas de criminalización que comenzaron hace décadas”.
José Carlos afirmó que, para su padre, esta campaña de odio en línea es la evolución natural de los ataques institucionales y las campañas de propaganda televisiva que ha sufrido durante décadas. “Los canales han cambiado”, dijo. “Pero el objetivo final es silenciar al periodismo y matar la verdad”.
Tanto Ramón como José Carlos creen que la campaña contra su padre ha tenido como objetivo enviar un mensaje más amplio a los periodistas guatemaltecos y socavar la libertad de expresión.
Ramón me contó que las investigaciones de José Rubén Zamora llevaron a los periodistas a creer que alguien de su talla estaría protegido. Su detención, la campaña de acoso que ha sufrido y la criminalización en su contra han servido ahora como advertencia para otros periodistas y medios, para que guarden silencio sobre sus reportajes acerca del abuso del poder público.
De manera similar, José Carlos describe la magnitud de estos ataques digitales como “simplemente abrumadora” para cualquier compañero que sea víctima de ellos.
“Ningún periodista debería tener que soportar algo así”, me dijo.
Un resumen ejecutivo de la investigación 'Ataques en línea contra José Rubén Zamora', realizada por Harald Waxenecker, se puede encontrar aquí en inglés y en español.
1. Recopilación de datos. El estudio analiza el discurso en torno a José Rubén Zamora en X (antes Twitter) entre julio de 2022 y enero de 2026. Los datos se recopilaron en dos etapas para reconstruir los hilos de conversación. El conjunto de datos final comprende 675.835 interacciones, correspondientes a 345.311 mensajes de texto distintos. El número de mensajes de texto distintos es menor que el número total de interacciones debido a que el conjunto de datos incluye contenido repetido, como retuits (compartir), citas y mensajes duplicados dentro de los hilos de conversación.
Todos los datos consisten en interacciones disponibles públicamente y se recopilaron de conformidad con las políticas de la plataforma. En el informe se implementaron los siguientes tipos de análisis.
2. Análisis de contenido. Se implementó un proceso de clasificación semi-automatizado que combina un libro de códigos formal, validación manual y codificación asistida por un modelo de lenguaje extenso (LLM). Los mensajes se clasifican en tres categorías no excluyentes:
- Acoso: humillación, intimidación, ridículo y degradación moral reiterados.
- Criminalización: narrativas que presentan al objetivo como criminal, ilegítimo o merecedor de castigo, legitimando así la represión y la persecución judicial.
- Doxing: divulgación no consentida de información personal con la intención de aumentar la intimidación y la vulnerabilidad.
La codificación sigue un enfoque conservador, priorizando la precisión sobre la exhaustividad.
3. Análisis semántico. El análisis semántico se basa en palabras clave extraídas de mensajes identificados como ataques. Posteriormente, se utiliza un enfoque basado en diccionarios para clasificar estas palabras clave en seis categorías principales: insultos directos, ataques a la normativa, deshumanización, desprestigio reputacional, acusaciones penales criminalizantes y amenazas. Se pueden asignar varias categorías a un mismo mensaje, lo que permite capturar la coexistencia de distintas formas de agresión discursiva.
4. Análisis de redes. El estudio representa las interacciones como una red donde las cuentas de usuario se conectan mediante publicaciones, respuestas, citas, comparticiones y menciones. El análisis distingue entre dos redes: la red completa, que contiene todas las interacciones, y la red atacante, que contiene solo las interacciones vinculadas a mensajes clasificados como ataques. A partir de los patrones de interacción dentro de la red atacante, el estudio identifica cuatro roles de usuario: creadores de agenda, mediadores del discurso, amplificadores cuantitativos y objetivos discursivos.