Así unieron fuerzas estos periodistas venezolanos para informar sobre la caída de Maduro desde el exilio

Seis reporteros explican su trabajo en esta semana crucial, qué errores cometen sus colegas extranjeros y por qué es probable que la represión siga por ahora
Venezuelans gather at Puerta del Sol in Madrid to celebrate the capture of President Nicolás Maduro. | Credit: Reuters/Francesco Militello Mirto/NurPhoto

Venezuelans gather at Puerta del Sol in Madrid to celebrate the capture of President Nicolás Maduro. | Credit: Reuters/Francesco Militello Mirto/NurPhoto

A principios de este mes, Donald Trump lanzó un ataque contra Venezuela y capturó al presidente, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores. La operación militar fue un acontecimiento clave para millones de venezolanos, que han sufrido hambre,represión política, un doloroso colapso económico y un éxodo masivo en las últimas dos décadas.

Muchos vieron la operación como una oportunidad para restaurar las libertades y derrocar al régimen. Los periodistas venezolanos esperaban algo más específico: el fin de un régimen que ha restringido la libertad de prensa, clausurado medios de comunicación, encarcelado a decenas de reporteros y enviado a muchos otros al exilio.

Por eso tantos venezolanos se sintieron tan decepcionados cuando Trump dijo que a partir de ahora “gobernaría Venezuela” él mismo y cuando decidió mantener a la segunda de Maduro, Delcy Rodríguez, como presidenta interina del país.

A principios de esta semana, hablé con seis periodistas venezolanos para conocer mejor los desafíos que afrontan en esta coyuntura. Todos ellos son reporteros y editores respetados que se vieron obligados a abandonar el país y que ahora viven en el exilio, informando sobre una noticia importante mientras intentan mantener a flote sus redacciones desde la distancia. Conversamos sobre el futuro del periodismo independiente en Venezuela, los errores de los periodistas extranjeros en su cobertura y cómo se puede reconstruir la prensa independiente en Venezuela.

“Morir en silencio”

La prensa libre ha sufrido ataques en Venezuela desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1998. Pero la represión se disparó aún más cuando Maduro llegó al poder en 2013. La ONG Reporteros Sin Fronteras clasificó al país en el puesto 160 entre 180 países en la última edición de su Índice Mundial sobre la Libertad de Prensa.

Más de 60 periódicos han desaparecido en los últimos 12 años, debido al monopolio gubernamental de la importación de papel prensa y otros materiales de impresión y más de 200 estaciones de radio han abandonado las ondas al retirarles el Gobierno sus licencias de transmisión. Esto deja la información independiente en manos de los medios digitales, cuyos sitios de noticias suelen ser bloqueados por los proveedores de internet a petición del Gobierno.

Muchas de estas medidas represivas se han ido aplicando poco a poco desde 2013. Pero la presión se ha intensificado desde las elecciones presidenciales de julio de 2024, que la oposición ganó según observadores independientes. En el último año, Venezuela ha experimentado un marcado aumento de la censura y de los arrestos de periodistas. Esta semana 23 periodistas permanecían en prisión mientras otros 40 afrontaban causas judiciales.

Los periodistas con los que hablé destacan hasta qué punto se ha deteriorado la situación en el último año. Una de ellas, Ronna Rísquez, coordina la Alianza Rebelde Investiga, una coalición editorial de Runrun.esEl PitazoTalCual, tres redacciones venezolanas conocidas por su periodismo de investigación.

Rísquez me dijo que los periodistas en el país no pueden ejercer abiertamente por temor a ser procesados, arrestados e incluso deportados si provienen del extranjero. El aumento de la represión, agravado por la crisis económica, ha provocado que muchos periodistas abandonen la profesión por completo y que muchas redacciones se vean obligadas a reducir su personal.

“Los periodistas que permanecen en Venezuela trabajan con miedo, trabajan de forma anónima y trabajan con recursos casi inexistentes”, dijo Rísquez.

Todos los periodistas con los que hablé trabajan ahora desde el extranjero, adonde llegan escapando de la persecución gubernamental y de la miseria económica. Si bien todos sus medios han mantenido vivo el periodismo independiente en Venezuela, su crisis de financiación se vio agravada por la retirada de USAIDotras organizaciones internacionales y ha presentado nuevos desafíos para estas redacciones.

El periodista venezolano Luis Carlos Díaz, que fue detenido en Venezuela en 2019, me dijo que uno de los mayores obstáculos para los periodistas allí es la precariedad económica, ya que sus salarios se esfumaron y los dejaron sin poder seguir haciendo periodismo dentro del país.

“Los recortes que se produjeron a principios de 2025 afectaron a muchísima gente en todo el mundo”, dijo. “Pero afectaron a Venezuela mucho más porque en muchos casos no había otras fuentes de financiación. Sin embargo, es importante tener en cuenta que ningún medio u ONG puede revelar sus fuentes de financiación, ya que serían criminalizados si lo hicieran. Así pues, para muchos de estos medios, fue como morir en silencio”.

El derrocamiento de Maduro

La captura de Maduro no ha cambiado la situación de la prensa venezolana. A principios de esta semana, al menos 14 periodistas fueron detenidos mientras informaban sobre la sesión inaugural de la asamblea nacional. Este no es un fenómeno nuevo. El Gobierno venezolano ha arrestado a periodistas muchas veces, sobre todo en el contexto de elecciones y disturbios.

Patricia Marcano, periodista de investigación de Armando.info, me dijo que esta forma de actuar es habitual: “Esto confirma que seguimos viviendo bajo un régimen autoritario y dictatorial que limita el acceso de los medios a la información oficial y restringe la libertad de prensa y la libertad de expresión. Estas detenciones también son una forma de enviar un mensaje amenazante [a los periodistas en Venezuela y de otros países]».

César Batiz, director del medio El Pitazo, me dijo que la detención de estos periodistas es un buen reflejo de la situación actual. “No voy a celebrar lo sucedido hasta que vea que mis colegas y yo podemos ejercer el periodismo libremente en Venezuela”, declaró Batiz, quien se encuentra actualmente en el exilio.

Tanto Batiz como Marcano han oído por ejemplo que las fuerzas de seguridad revisan teléfonos en las calles de Caracas. Esto, sumado al hecho de que el Gobierno ha promulgado un decreto que amenaza con detener a quien celebre la caída de Maduro, hace que Batiz piense que el cambio no ha llegado al país.

“La libertad de expresión no existe en Venezuela. Los periodistas no pueden trabajar en paz. Puede que Maduro se haya ido. Pero lo que ocurrió no fue un cambio de régimen. Fue un cambio de líder en el propio régimen”, dijo.

Una alianza de medios en marcha

A pesar de la represión, los periodistas venezolanos han seguido informando. Desde el 3 de enero, varios editores han unido fuerzas para eludir los bloqueos de internet mediante varios maratones de streaming, leyendo noticias en tiempo real y proporcionando actualizaciones a su audiencia.

Adrián González, cofundador del fact-checker venezolano Cazadores de noticias falsas, me dijo que más de 15 medios independientes comenzaron a crear una alianza informativa justo después de las elecciones de 2024.

“Esta alianza se ha mantenido y colaboramos mediante publicaciones, investigaciones y cobertura conjunta”, dijo. “Intentamos unir fuerzas para superar los obstáculos que afrontamos”.

Luz Mely Reyes, cofundadora y directora del medio independiente Efecto Cocuyo, también es parte de esta iniciativa. La alianza, según me dijo, permite a estos editores coordinar esfuerzos en este contexto de reducción de fondos y aumento de la represión.

“Hemos logrado coordinar los esfuerzos tanto de los reporteros sobre el terreno como de quienes estamos en el exilio”, dijo. “Cuando estás fuera, tienes una capa adicional de protección porque, por el momento, no estás expuesto a ser capturado”.

Venezuela en las portadas

Esta semana Venezuela ha encabezado las portadas de todos los medios internacionales. Esto ha generado sentimientos encontrados en el grupo de periodistas con los que hablé. Por un lado, consideran importante informar sobre las circunstancias de la operación. Por otro lado, critican la cobertura, que a menudo carece de profundidad, reproduce las narrativas del régimen y se utiliza para promover agendas políticas espurias.

Una de las quejas que escuché es que los medios internacionales a menudo informan sobre Venezuela desde la perspectiva de la política interna de su propio país. Esto es particularmente cierto, dijeron, en Estados Unidos, donde Venezuela se ha utilizado a menudo en el contexto de las batallas políticas entre demócratas y republicanos.

Rísquez dijo que esta instrumentalización es dolorosa para los venezolanos:“Muchas veces comparan a Venezuela con Estados Unidos, y son dos cosas diferentes con contextos muy distintos”.

Luis Carlos Díaz, al que siguen casi 100.000 personas en Instagram, me proporcionó varios ejemplos de España, Brasil y Colombia, donde Venezuela suele ser utilizada por facciones de derecha e izquierda para atacarse mutuamente. Los medios financieros, por ejemplo, se centraron casi exclusivamente en la industria petrolera, mostrando poca preocupación por si Venezuela es una democracia mientras la actividad económica continúe.

“Es muy difícil encontrar medios que no exploten la causa venezolana para sus propias luchas internas”, dijo Díaz.

González, quien se centra en investigar la desinformación, se quejó de que los medios globales (y especialmente los estadounidenses) omiten el contexto histórico de lo sucedido en el país. Por ejemplo, señaló artículos críticos con María Corina Machado que, en ocasiones, la caracterizan de forma errónea, alineándose con la propaganda del régimen. +

Batiz subrayó que los medios internacionales han reflejado una narrativa que beneficia a Delcy Rodríguez, definiéndola como una dirigente moderada o como la única persona capaz de liderar una transición pacífica hacia la democracia.

“Hay una desconexión entre lo que dicen las redacciones independientes venezolanas y lo que cuentan los medios estadounidenses”, dijo González, quien enfatizó que no se rinden: “Desde Venezuela, con nuestros recursos y alcance limitados, seguimos tratando de presentar el punto de vista venezolano”.

Cómo seguir informando 

La situación actual es muy incierta. Unas horas antes de la publicación de este artículo, el régimen ha liberado a algunos presos políticos y Trump ha dicho que planea reunirse pronto con la líder opositora María Corina Machado. Sin embargo, la situación se presenta muy inestable y podría cambiar tanto para los periodistas como para el país en su conjunto.

Los editores con los que hablé sienten una profunda incertidumbre y la realidad inmediata de la represión. Sus aspiraciones se centran en el retorno a un verdadero sistema democrático, la restauración de la libertad de prensa y la recuperación económica del ecosistema de medios del país.

Ser optimista sobre el futuro sigue siendo muy difícil para Marcano. Ella subrayó que el régimen sigue vigente aun con un nuevo jefe de Estado, pero también dijo que las redacciones venezolanas son un excelente ejemplo de la capacidad de resistencia de sus colegas ante la represión.

“Se avecinan días y meses difíciles para la prensa venezolana”, dijo. “Pero también quiero destacar que los periodistas venezolanos siempre encuentran la manera de seguir informando, y eso es sumamente valioso a pesar de los riesgos”.

Batiz dijo que la transición hacia un ecosistema mediático saludable no sólo depende de una transición democrática robusta, sino también de recuperar el acceso a recursos financieros: no sólo de subvenciones internacionales sino también modelos de ingresos más tradicionales.

Luz Mely Reyes, quien desde el exilio informa y dirige su redacción desde hace años, cree que, al trabajar juntos, los periodistas venezolanos pueden tener éxito en este período tan incierto.

Estos medios, me dijo, han estado haciendo periodismo desde el exilio y colaborando con reporteros sobre el terreno. A pesar de las limitaciones que ha experimentado, el periodismo independiente siempre ha sabido adaptarse para producir una cobertura significativa.

“Hoy existe un periodismo de resistencia en Venezuela que llevan a cabo medios independientes, y esto se debe a que comprendimos que estábamos operando en un entorno autoritario”, dijo Reyes. “En este momento crucial, estuvimos a la altura y nos unimos para hacer esta cobertura. Esta es una contribución valiosa porque esta historia también debe contarse con acento venezolano”. 

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Gretel Kahn

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