Casi todos los mercados de nuestro Digital News Report han experimentado un declive en el uso de fuentes informativas offline durante la última década: los periódicos impresos, la radio y la televisión sufren un derrumbe de dos dígitos desde 2013. Como se puede observar en la sección dedicada al análisis de cada mercado, el panorama general luce similar en países con sistemas mediáticos marcadamente diferentes. Tomando sólo cuatro ejemplos (Brasil, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos), notamos esas caídas: incluso, como se documenta en el resumen ejecutivo, también los sitios web y las aplicaciones de los medios registran descensos modestos. Todo esto allana el camino para que las redes sociales y las plataformas de video sean la fuente más utilizada, aun allí donde no han experimentado un crecimiento reciente.
Estas tendencias ofrecen una guía básica sobre los cambios en el comportamiento de las audiencias. Sin embargo, por sí solas tienen escaso poder explicativo. En resumen: nos indican cómo se ha modificado el tamaño del público, pero dicen poco sobre los procesos que debilitan o sostienen a ese público.
¿Por qué están en declive las fuentes tradicionales? ¿Por qué algunas, como los diarios, caen a un ritmo más rápido que los noticieros de TV, por ejemplo? ¿Es porque ciertas fuentes padecen dificultades para atraer usuarios? ¿O tal vez son más vulnerables al alejamiento de sus usuarios actuales?
Estas son preguntas esenciales para las empresas periodísticas que aún desandan la transición digital porque los ingresos del ámbito offline siguen representando una parte sustancial del total. Y plantean otras cuestiones clave. Por ejemplo: ¿sería mejor para algunos medios priorizar la retención de sus audiencias en lugar de intentar en vano atraer público nuevo y joven, si esto resulta tan difícil?
Este año, a fin de abordar el declive de las fuentes tradicionales y por qué algunas caen más rápidamente que otras, planteamos a los encuestados preguntas básicas sobre cómo solían informarse.
Específicamente, a quienes no emplean determinada fuente les consultamos si solían hacerlo y ya la abandonaron, o si nunca la usaron semanalmente. Como explicaremos más adelante, esto ayuda a arrojar luz sobre las tasas de “adopción” (cuánta gente ha empleado alguna vez una fuente) y de “retención” (cuánta gente sigue utilizando una fuente). A su vez, quizá arroja algo de luz sobre cómo puede ser el consumo de noticias en el futuro, dado que parece poco probable que quienes jamás se han vinculado a fuentes como la prensa escrita, la radio y la televisión empiecen a utilizarlas de repente, al envejecer.
Clasificamos a los encuestados en tres grupos:
1. Usuarios actuales: quienes han utilizado una fuente de noticias durante la última semana.
2. Usuarios perdidos: quienes solían utilizar determinada fuente cada semana, pero han dejado de hacerlo.
3. Nunca fueron usuarios: quienes jamás han utilizado semanalmente determinada fuente.
En el promedio de los 45 mercados donde formulamos estas preguntas, el 52% consume noticias en televisión cada semana, el 27% solía hacerlo pero ya no y el 14% jamás lo hizo, mientras que el 7% responde “no sé”. Como ya hemos visto, actualmente menos gente se informa por la radio y los periódicos, de modo que una cantidad mayor nunca usó esos medios o ha dejado de hacerlo.
Con estos datos, se calculan otras dos cuestiones: la tasa de adopción y la tasa de retención. La tasa de adopción se refiere al porcentaje de encuestados que alguna vez han utilizado determinada fuente con una frecuencia semanal, y es simplemente la suma de usuarios actuales y usuarios perdidos:
Tasa de adopción = usuarios actuales + usuarios perdidos
La tasa de retención mide cuánta gente ha adoptado determinada fuente y sigue usándola semanalmente, y surge de la proporción de usuarios actuales dividida por la tasa de adopción:
Tasa de retención = usuarios actuales / tasa de adopción
Evaluando los resultados, notamos que la TV cuenta con una alta tasa de adopción: el 79% de la gente en 45 mercados se informa por esa vía cada semana o solía hacerlo (52% de usuarios actuales + 27% de usuarios inactivos). Es más: esta fuente también ha conservado muchos de sus usuarios, lo que le otorga un nivel relativamente alto de retención: el 66% de aquel 79% sigue consumiendo noticias por TV.
En cambio, la tasa de adopción es menor en el caso de los periódicos (49%) y la radio (53%); apenas alrededor de la mitad de la población. Además, ambos medios tienen una fidelización más baja, ya que la mayoría de los usuarios han dejado de serlo: su retención se sitúa en el 27% y el 39%, respectivamente. Dicho de otro modo: han perdido la mayor parte de su base de usuarios.
Estas cifras revelan más detalles sobre los factores que impulsan las tendencias observadas al inicio del capítulo, y señalan diferentes motivos que explican la caída del público en los últimos años. La disminución en el consumo de los periódicos se debe a una combinación de bajos índices tanto de adopción como de retención. Algo similar ocurre con la radio, aunque logra retener un poco mejor a sus usuarios; por lo tanto, su declive obedece principalmente a la baja tasa de adopción, pero se agrava por la escasa retención. En contraste, la caída de la televisión se debe sobre todo a la incapacidad de mantener sus audiencias: tiene una muy elevada adopción y mejor retención que las demás fuentes, pero aun así la principal razón por la que el público no consume noticias por TV es porque ha abandonado esta fuente, no porque nunca la usó.
Si dividimos según la edad, se empieza a ver cómo cambia el patrón en el caso de los jóvenes, lo que a su vez indica cómo podría modificarse el panorama general con el tiempo. Al comparar al grupo de 18 a 34 años con los mayores, notamos que la tasa de adopción de los periódicos es incluso menor entre los jóvenes (37%), mientras que la retención es igualmente baja en ambos segmentos. Entre los jóvenes, la radio cuenta con niveles bajos de adopción y de retención, lo que implica que para este grupo tiene un perfil similar al de los diarios (y afronta la perspectiva de una baja adopción agravada por una baja retención).
Sin embargo, la brecha más significativa por edad emerge en la retención de la TV: si bien ha mantenido relativamente bien a los usuarios mayores de 34 años (71%), en el caso de los jóvenes es sólo la mitad (51%). La tasa de adopción también es más baja en el grupo de 18 a 34 años (72%), pero aquí la diferencia con los mayores es menor que con la retención. En conjunto, esto implica que la disminución en el consumo de noticias por TV responde más a la incapacidad para retener a los usuarios jóvenes que para atraerlos.
Hasta ahora, sólo hemos analizado las fuentes offline. Pero los sitios web y las aplicaciones de los medios también están en declive en varios países. Estas fuentes, en general, presentan un perfil similar al de la televisión, con un alto nivel de adopción (71%) y una caída provocada principalmente por no retener a las audiencias. Cuando desglosamos los datos según la edad, vemos tasas de adopción idénticas para usuarios jóvenes y mayores, pero la retención es diez puntos porcentuales más baja en el grupo de 18 a 34 años. Por lo tanto, al igual que sucede con la TV, la disminución en el uso de los sitios web y las aplicaciones de los medios está impulsada por la pérdida de usuarios jóvenes.
Conclusión
En este capítulo hemos explicado qué hay detrás de la disminución del público de los medios tradicionales. Si bien el alcance de los periódicos, la TV y la radio cae desde 2013, las dinámicas de cada fuente son diferentes. Esto es relevante sobre todo para quienes dedican tiempo y energía a desarrollar su “estrategia para las audiencias jóvenes”, porque pueden hallar una tensión en el foco: centrarse en la retención o en la adopción.
Los diarios experimentan una profunda declinación estructural, impulsada por bajas tasas de adopción y de retención; en el caso de la radio, el factor clave es la baja adopción, mientras que en la televisión se trata de un problema de retención. Si bien la mayoría de la gente ha consumido semanalmente noticias por TV en algún momento de su vida, una gran cantidad ha dejado de hacerlo y el derrumbe se debe especialmente a la incapacidad de retener al público joven. Para muchos, las noticias por TV ya no son una opción, mientras que los periódicos y la radio tal vez nunca lo hayan sido.
Los adultos jóvenes de hoy envejecerán, pero nuestros datos indican que es poco probable que adopten los hábitos informativos de las generaciones anteriores. Los mayores no consumen más medios tradicionales sólo por su edad, sino porque fueron socializados según un conjunto específico de patrones y preferencias. De nuestra investigación surge que relativamente pocos jóvenes han crecido con el hábito de leer periódicos y escuchar radio. Es posible que se haya desmoronado por completo la reproducción social de las audiencias de los periódicos y la radio. Y aunque muchos jóvenes sí han adquirido la costumbre de consumir noticias por TV, hay señales claras de que se trata de un vínculo menos duradero en comparación con las generaciones previas.
¿A qué alternativas recurrirá la gente cuando deje de consumir un medio? Lamentablemente, no podemos responder esto a partir de nuestros datos transversales. Sin embargo, conviene enfatizar que no necesariamente se sustituye una opción por otra. Si bien las redes sociales y las plataformas de video se transforman en la fuente informativa más utilizada en varias partes del mundo, se debe menos a su crecimiento y más a la caída de otras variantes. Es posible que la gente se conforme con un repertorio más reducido, y algunos tal vez abandonan por completo las noticias. En el grupo que solía usar la TV para informarse semanalmente pero dejó de hacerlo, un 9% ya no recurre a ninguna de las alternativas que planteamos (prensa escrita, radio, pódcast, redes sociales, chatbots de IA y sitios web o aplicaciones de distintos medios).
Este escenario forma parte de una tendencia que hemos documentado en estudios anteriores, según la cual una minoría pequeña pero significativa en todos los mercados ya no usa ninguna fuente informativa. Se trata de un declive estructural y general en el consumo de noticias, y no sólo del auge y la caída de determinados medios. Que el 80% del público pudiera recurrir a la TV para informarse es, en cierto sentido, bastante notable, y en su apogeo la cifra probablemente fue incluso más alta. ¿Alguna vez otra fuente informativa será tan ampliamente adoptada?