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¿Cree la gente que los medios informativos públicos son buenos para su país?

¿Cree la gente que los medios informativos públicos son buenos para su país?

16 de junio de 2026

En este período de rápidos cambios en los patrones de consumo informativo y de debate sobre el papel de los medios públicos, buscamos averiguar qué impacto tiene este tipo de periodismo (sea en TV, radio u online) en cada país de nuestros encuestados. Se trata de apenas una de las dimensiones de cómo piensa la gente sobre estas organizaciones. Y también es sólo un aspecto de las funciones de los medios públicos, aunque importante dada su prominencia en varios ecosistemas informativos alrededor del mundo. Nuestro planteo es el siguiente: “En general, ¿cree que las noticias de los medios públicos tienen un efecto positivo o negativo en la vida de tu país?”.1

Hicimos la consulta en 26 mercados donde estas organizaciones desempeñan un rol significativo;2 son 21 de Europa y tres de Asia-Pacífico (Japón, Corea del Sur y Australia), más Estados Unidos y Canadá. En algunos lugares existe un único proveedor, pero en otros hay una especie de ecosistema de servicio público. Los datos de Alemania, por ejemplo, probablemente reflejan una mezcla de miradas sobre ARD, ZDF y la red regional de medios públicos, mientras que en Australia es posible que algunos encuestados hayan pensado principalmente en ABC y otros, en SBS. 

Las opiniones que recogimos son, en general, positivas. De media, el 37% considera que los medios públicos tienen un efecto “muy” o “algo” positivo en la vida de su país, frente al 22% que opina negativamente: es un neto positivo de 14 puntos porcentuales. El 35% ofrece un punto de vista variado, es decir que una minoría significativa cree que el impacto es escaso o no tiene una posición firme sobre el tema.3

¿Cómo varían las actitudes según el país?

Para facilitar la comparación de estas actitudes entre los diferentes mercados, hemos calculado el índice de “positividad neta” en cada lugar. Se obtiene simplemente restando el porcentaje que piensa que los medios públicos tienen un efecto social negativo del total que dice que el impacto es positivo. Sobre esta base, se despliega una amplia gama de posiciones: desde el +48 de Noruega (58% positivo y 10% negativo) hasta el -23 de Serbia (22% positivo y 45% negativo).

Podemos identificar tres grupos. En 18 de los 26 mercados, la población expresa una actitud positiva estadísticamente relevante con respecto al impacto de los medios públicos en la vida nacional (una puntuación neta de +3pp o más). Aquí tenemos a la mayoría de Europa y a todos los países del norte de América y Asia. Y también se registran variaciones destacables: niveles notablemente altos en los nórdicos y Portugal, pero más marginales en Corea del Sur, España y Rumania.

El segundo grupo consta de tres mercados que comparten visiones encontradas (hasta +3pp): la República Checa, Polonia y el Reino Unido. Y el tercero contiene cinco países cuyas posiciones son negativas (-3pp o más): Italia, Croacia, Francia, Eslovaquia y Serbia.

¿Cómo debemos interpretar estas diferencias? Un factor importante es el nivel de confianza en las noticias. El siguiente gráfico exhibe una estrecha correlación (coeficiente de determinación R2 = 0,72) entre la confianza general en las noticias y las opiniones sobre el efecto de los medios públicos en la sociedad. En los cinco países donde prevalece la opinión negativa, la confianza se sitúa entre el 19% y el 32%. En el grupo del medio, oscila entre el 30% y el 39%. Y en el grupo de los 18 mercados de mirada positiva, la confianza va desde el 23% de Rumania hasta el 63% de Finlandia.

Esta relación no sorprende. Las opiniones positivas suelen ir de la mano de mayores niveles de confianza general en las noticias, especialmente allí donde los medios públicos son muy consumidos. También puede funcionar en sentido contrario: quienes tienden a confiar en las noticias son más propensos a valorar positivamente el trabajo de los medios públicos.

Estas actitudes también se alinean a nivel individual: el 57% de quienes confían en las noticias opinan positivamente sobre los medios públicos, y apenas el 10% tiene una visión negativa. Por el contrario, el 44% de quienes no confían en las noticias adopta una posición negativa sobre los medios públicos y el 21%, positiva.

¿Qué otros datos explican las diferencias?

La confianza no es el único factor explicativo. Las actitudes hacia el papel social de los medios públicos no representan opiniones aisladas, sino que forman parte de la relación que la gente tiene con la información periodística: también inciden algunos indicadores como el mayor interés por las noticias y el involucramiento. Quienes consumen medios públicos también se muestran más positivos sobre su impacto en la vida del país. Un ejemplo: en el Reino Unido, el público que se informa con la BBC tiene una actitud más positiva en comparación con quienes no usan el servicio: es un 39% frente a un 14% (diferencia neta de +25pp). Lo mismo ocurre con NHK en Japón (52% a 22%) y NRK en Noruega (66% a 36%).

Otro factor vinculado es el pago por las noticias. Los encuestados con una actitud positiva hacia el impacto social de los medios públicos son dos veces más propensos a pagar por las noticias online que quienes piensan negativamente. (Esto tal vez sea relevante para el eterno debate sobre si los medios públicos “desplazan” a los privados).4

Estas diferencias actitudinales proporcionan un contexto útil para comprender las variaciones entre países. También ciertos acontecimientos recientes relacionados con los medios públicos pueden ser relevantes a la hora de interpretar las tendencias. Estados Unidos ha experimentado uno de los cambios más drásticos en 2025, con el recorte de unos 1.100 millones de dólares en fondos federales, por decisión del gobierno de Donald Trump. Esto llevó al cierre de la Corporation for Public Broadcasting (CPB) a principios de este año, lo que provocó despidos generalizados, recortes de producción e inestabilidad financiera en PBS, NPR y, especialmente, en las estaciones locales de radio y televisión públicas.5 Como ya veremos, en ese país existe una clara línea divisoria entre quienes valoran positivamente el papel social de los medios públicos y quienes los rechazan.

En Italia, lo más reciente gira en torno a la politización: en la RAI ha habido cambios en la dirección e intervenciones editoriales que, en general, se consideran un endurecimiento del control político, junto con más presión sobre los periodistas y los programas de investigación. Se han intensificado las inquietudes en torno a la independencia y la gobernanza.6

En Eslovaquia se ha registrado una transformación especialmente polémica. El gobierno abolió la emisora pública RTVS y la sustituyó por una nueva denominada STVR, bajo un modelo de gestión que, según los críticos, aumenta el control político. Este rediseño institucional provocó protestas a nivel nacional y cierta preocupación a nivel internacional.7

En Serbia, la cadena RTS se ve marcada por la crisis política y las manifestaciones. En 2025 hubo reclamos y acusaciones de parcialidad a favor del gobierno y cobertura inadecuada.8 El medio se ha convertido en un foco de tensiones que también se relacionan con la libertad de prensa, la confianza en declive, las presiones internas y las disputas sobre la independencia editorial.

Estos ejemplos de agitación organizacional nos conducen a uno de los factores más relevantes a la hora de entender las diferencias en las actitudes sobre el valor social de los medios públicos: la política y la polarización.

El papel de la identidad política

La historia de los medios públicos tiene sus raíces en una decisión política: intervenir en el mercado creando y financiando una entidad, a partir de la percepción de una carencia en la oferta de ciertos tipos de contenidos beneficiosos para la sociedad. Así, los medios públicos se apoyan en un cierto consenso nacional sobre las ventajas de su existencia y de su producción cotidiana. A medida que ha aumentado la polarización política en varios de los mercados que analizamos, muchos medios públicos han quedado en la mira de un debate político cada vez más beligerante. Nuestros datos ilustran esta división en las opiniones sobre la contribución de los medios públicos: en todos los países constatamos brechas en función de la inclinación política, y algunas son muy llamativas.

La forma más sencilla de visualizar esta polarización es examinando las actitudes netas entre quienes se definen de izquierdas, de centro y de derechas en el espectro político. (El gráfico anterior se ordena según la intensidad de la opinión positiva entre el público con inclinación hacia la izquierda). Incluso en un mercado como Finlandia, donde la positividad general es elevada, se verifica una diferencia sustancial entre la gente de izquierdas (63%) y de derechas (18%). La mayor brecha surge en Estados Unidos, el país con más disrupción de los medios públicos durante el último año. En Europa, tanto Alemania como España también muestran grandes diferencias, mientras que en el Reino Unido son muy significativas entre quienes se sitúan a la izquierda (18% de actitud positiva neta) y a la derecha (36% negativa).

Por lo general, la gente de izquierdas muestra una actitud más positiva al evaluar el impacto social de los medios públicos, y luego la de centro. Francia representa el único país donde la gente de centro es más positiva que la de izquierdas, aunque en ambos casos se trata de una positividad neta leve. La opinión negativa de los franceses de derechas es relativamente fácil de entender, a partir de las recientes críticas que ha recibido el sistema de medios públicos desde la derecha política y otros grupos.

Una situación también sencilla de comprender, teniendo en cuenta su dinámica política, se da en Italia: es el único país donde la gente de izquierdas se muestra mucho más negativa que la de derechas (-20pp neto) sobre los medios públicos. Y en Eslovaquia, los datos ilustran muy claramente la negatividad generalizada en torno al panorama reciente: en todo el espectro político se constata una actitud neta negativa.

¿Qué es lo que más y menos le gusta a la gente?

Para dilucidar qué motiva las percepciones positivas y negativas, hicimos preguntas de seguimiento a partir de la respuesta inicial de cada encuestado: si su visión es positiva, indagamos sobre diversos aspectos positivos; si es negativa, indagamos sobre diversos aspectos negativos. (No profundizamos sobre estas cuestiones con quienes asumen una mirada neutra sobre los medios públicos).

En el contexto de estas amplias diferencias de opiniones, resulta útil examinar qué aspectos valora más la gente cuya visión es positiva y qué aspectos resultan más molestos para quienes opinan negativamente. 

En el conjunto positivo de nuestros 26 mercados, un 61% cree que los medios públicos garantizan que todos tengan acceso a noticias nacionales y regionales importantes. Además, el 54% aprecia la difusión de información fiable. Estas valoraciones sobre dos ingredientes clave del producto de los medios públicos (la universalidad y la credibilidad) señalan un apoyo constante a pilares fundamentales. Alrededor del 40% también remarca que es un periodismo de alta calidad, que apoya la democracia, que representa a comunidades diversas y que está libre de influencias comerciales o políticas (en breve volveremos sobre este punto).

En cuanto a las variaciones por país, detectamos dos grupos donde parece estar la gente más positiva en términos relativos: por un lado, los cuatro países nórdicos y Alemania; por el otro, Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y Canadá. (Curiosamente, los encuestados estadounidenses se ubican entre los más entusiastas con respecto a cada uno de los seis aspectos que planteamos en el gráfico anterior).

¿Y qué hay de los aspectos que disgustan? Se destaca uno: la percepción de influencias políticas y de otro tipo, elegido por el 70% de quienes tienen una opinión negativa sobre los medios públicos. Esto concuerda con los datos que presentamos en el resumen ejecutivo sobre la percepción de influencia en los medios, especialmente por parte de actores del ámbito político. Para reforzar la sensibilidad de las audiencias sobre este asunto, la mayoría de quienes tienen una visión positiva de los medios públicos dice que ofrecen información libre de influencia comercial o política solamente en tres de los 26 mercados: Suecia, Australia y Estados Unidos.

Entre el 36% y el 45% considera que las noticias de los medios públicos están desconectadas de la gente común, se centran demasiado en ciertos temas y no reflejan una gama de opiniones lo suficientemente amplia. Este conjunto de actitudes refleja sobre todo la preocupación en torno a la inclusividad. El 47% de quienes tienen una opinión negativa también piensa que sus medios públicos no aportan información fiable.

En el grupo negativo se verifica relativamente poca preocupación por el impacto competitivo en el ámbito privado. Esto, que sigue generando un intenso debate en el sector mediático, al menos en algunos mercados, parece no inquietar ni siquiera a los detractores de los medios públicos.

Finalmente, cabe destacar a cinco mercados cuyos encuestados de opinión negativa son de los más negativos y cuyos encuestados de opinión positiva son los más positivos: Alemania, Suecia, el Reino Unido, Estados Unidos y Australia. Semejante intensidad, tanto a favor como en contra, subraya algunas fuerzas polarizantes que habitan esos países y pone de manifiesto, una vez más, el desafío que amenaza el consenso nacional de apoyo a los medios públicos y el papel que desempeñan en sus sociedades.

Conclusiones

Es importante enfatizar que nuestro análisis en este capítulo se centra exclusivamente en las respuestas de los encuestados a una consulta sobre el impacto de los medios públicos en la vida de su país. No abordamos otras dimensiones relevantes del debate en torno a este servicio. Preguntar a la gente una opinión sobre el impacto social de los medios públicos es diferente a considerar factores como la confianza en esas noticias o el consumo de los contenidos que producen; estos datos se pueden hallar en el resumen ejecutivo y en las páginas dedicadas a cada país. En muchos casos, el alcance y la credibilidad de los medios públicos son significativamente más altos que los resultados que presentamos sobre su impacto social.

Estos hallazgos enfatizan el desafío que pueden afrontar estas organizaciones a la hora de conectar con la gente que se siente alejada de las noticias y se muestra escéptica sobre sus efectos. Las actitudes negativas hacia los medios públicos a menudo se asocian con las audiencias menos involucradas, que confían menos y están menos acostumbradas a consumir noticias regularmente. Esto, a su vez, impulsa el planteo sobre cómo lograr que la interacción con la información sea más fácil y gratificante, así la gente comprende rápidamente qué le importa y por qué. Hacer más explícita la relevancia, conectando la producción periodística con la vida cotidiana, los contextos locales y las cuestiones prácticas, puede ayudar a reforzar la sensación de que las noticias son útiles, que desempeñan un rol valioso para el país y no son importantes sólo en abstracto. Por otro lado, los medios públicos pueden hacer poco para enganchar a quienes sienten rechazo por su servicio, no lo consumen y muestran una visión negativa sobre el impacto social.

En un entorno mediático más polarizado y fragmentado, nuestro análisis apunta a un posible rol de los medios públicos no sólo como proveedores de información confiable, sino como facilitadores de la confianza entre diferentes grupos, a menudo divididos. Esto puede implicar el desarrollo de formatos que ayuden a comprender por qué difieren las miradas, destacando las zonas de preocupación compartida y creando espacio de diálogo apoyado en la información, sin forzar consensos.

Más allá de la producción en sí misma, para tranquilizar a quienes apoyan a los medios públicos se puede reforzar su estructura a fin de minimizar las posibilidades de influencia política y disipar las especulaciones, y al mismo tiempo abordar directamente la principal inquietud de quienes ven negativamente el impacto social de estas organizaciones.

En conjunto, estas consideraciones sugieren que fortalecer la posición de los medios públicos es una combinación de acciones: demostrar nítidamente la independencia, reducir las barreras para el involucramiento, integrar las noticias en los patrones cotidianos de consumo informativo y ayudar a las audiencias a lidiar con las diferencias fomentando el entendimiento común.

Notas al pie

1  Formulamos esta pregunta en 26 mercados, sin mencionar marcas específicas sino en general: “medios públicos”. En cada lugar proporcionamos un ejemplo por si el encuestado tenía dudas con respecto al planteo.

2 La pregunta se hizo en Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Croacia, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Países Bajos, Noruega, Polonia, Portugal, Rumania, Serbia, Eslovaquia, Corea del Sur, España, Suecia, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos.

3 No solicitamos una opinión general sobre los medios públicos. Es posible que las actitudes de los encuestados sobre estas organizaciones y sus contenidos hayan influido en el modo en que respondieron.

4 https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0267323120903688 

5 https://theconversation.com/clawback-of-1-1b-for-pbs-and-npr-puts-rural-stations-at-risk-and-threatens-a-vital-source-of-journalism-255826 

6 https://www.euractiv.com/news/italian-government-criticised-for-intimidation-of-critical-journalists/ 

7 https://www.bbc.co.uk/news/world-europe-68887663 

8 https://www.rferl.org/a/serbia-students-collapse-canopy-vucic-vulin/33385418.html