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Colombia

Colombia

Población: 49 millones
Penetración de Internet: 63%

La información ha girado en torno a la difícil implementación del proceso de paz entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno que puso fin a más de 50 años de conflicto y también en torno a las protestas sociales y al COVID-19. Las presiones de la pandemia han acelerado la digitalización de periódicos y revistas.

El coronavirus provocó una disrupción en el sector de los medios impresos colombianos, cuyas redes de distribución resultaron afectadas por los confinamientos. Mucha gente no estaba dispuesta a comprar o a recibir periódicos en espacios públicos. Algunos diarios regionales, como El Mundo de Medellín, dejaron de imprimirse por razones logísticas y económicas. Otros, incluyendo El Espectador y El Tiempo, comenzaron a enviar en bolsas los ejemplares a sus suscriptores como medida preventiva por el COVID-19. Diarios gratuitos como Publimetro suspendieron su publicación impresa y a cambio lanzaron ediciones en PDF y campañas de distribución de contenido en redes sociales para retener a los anunciantes tradicionales en formatos digitales.

Medios tradicionales como los periódicos El Tiempo y El Espectador y la revista Semana, cuyos modelos de negocio ya mostraban dificultades, lanzaron muros de pago o los endurecieron para compensar la reducción de ingresos.

Históricamente, los medios colombianos han estado dominados por propietarios y directivos con fuertes lazos con las elites políticas y empresariales. Esa influencia parece transferirse al mundo digital, aunque los nuevos actores y las redes sociales claramente están cambiando las tendencias de consumo.

El consumo de noticias online y por televisión se incrementó enormemente, al buscar la gente información sobre la pandemia. Pero este interés no se ha transformado en ingresos publicitarios porque los presupuestos de publicidad se han achicado debido a la contracción económica.

Nativos digitales especializados en nichos como El Paciente Colombiano, Conversemos de Salud y La Silla Vacía aprovecharon la oportunidad para publicar una detallada cobertura de salud y ciencia. Pero los más generalistas tuvieron complicaciones para informar sobre COVID-19 por la falta de expertos en sus redacciones. Tampoco ayudó cierta tendencia a politizar los asuntos públicos.

La información falsa en redes sociales sobre el coronavirus y las vacunas ha sido una preocupación. Los medios tradicionales han estado colaborando en iniciativas editoriales para contrarrestar la desinformación, enfatizando la idea de que son fuentes confiables. Un ejemplo es Vera, la voz de la verdad, una serie de anuncios radiales producidos por un conglomerado de emisoras, con el tono mecánico de una robot que corrige la desinformación (y representa la responsabilidad social de las radios tradicionales).

Google y Facebook reforzaron alianzas con nativos digitales como La Silla Vacía y Colombiacheck para detectar y corregir desinformaciones sobre la pandemia. Facebook llegó a un acuerdo con el Gobierno colombiano y la Organización Mundial de la Salud para abordar el problema de las noticias falsas sobre COVID-19 y la plataforma agregó en cada News Feed colombiano un enlace a la información oficial del Ministerio de Salud.

Las formas más comunes de desinformación promocionan “curas milagrosas”, promueven tratamientos peligrosos y atacan a las vacunas. Sin embargo, también hay bastantes distorsiones con motivaciones políticas sobre los planes de confinamiento. La magnitud de la cobertura sobre la pandemia, junto con las protestas sociales y la implementación del proceso de paz, han generado ciertos signos de menguante interés público en estos temas, pero probablemente retomarán la intensidad al aproximarse las elecciones presidenciales de 2022.

Durante los extensos confinamientos, las audiencias siguen recurriendo a la televisión como el principal proveedor tradicional de información: con mucha diferencia, Caracol TV (59%) es la marca más elegida semanalmente entre las fuentes tradicionales. De todos modos, este incremento repentino de televidentes puede caer una vez que el país retorne a la normalidad.

El sitio del periódico El Tiempo es con creces el portal de noticias más utilizado (40%), seguido por las ediciones online de El Espectador y Caracol TV (27%). De todos modos, algunos nativos digitales crecen en importancia: por ejemplo, Las2Orillas ofrece información alternativa, enfatiza las desigualdades sociales y publica artículos escritos por sus usuarios (“notas ciudadanas”). Por otro lado está Pulzo, que es el principal agregador de noticias y cuenta con un modelo de negocios basado en clics y publicidad, con una audiencia principalmente integrada por menores de 35 años. La mayoría de su contenido proviene de otros medios, nacionales e internacionales.

El uso de los dispositivos móviles es muy alto en Colombia: más de ocho de cada diez encuestados utiliza teléfonos celulares para consumir noticias. En este sondeo (online), las fuentes online de información se destacan como las principales para la gente (87%), por encima de medios tradicionales como la televisión (58%) y los medios impresos (24%). Las principales redes sociales para acceder a las noticias son Facebook (67%) y WhatsApp (45%).

La internet móvil es dominante aquí debido a la competencia entre las compañías, los bajos niveles de conexión mediante líneas fijas en algunas áreas y los programas gubernamentales que han alentado su uso. Las más altas concentraciones de conectividad en zonas urbanas en comparación con las rurales y la seguridad plantean desafíos de cara al futuro.1

Víctor García Perdomo
Universidad de La Sabana.

Pagan por noticias online

15%

Comparten noticias

51%

Confianza

Confianza en las noticias en general

40%

=26/46

Confianza en las noticias que uso

45%

Confianza en las noticias en buscadores

42%

Confianza en las noticias en redes sociales

36%

En nuestra encuesta, canales regionales de televisión como CityTV, TeleAntioquia y TeleCaribe muestran los niveles más altos de confianza (70%) entre los proveedores de noticias, quizá porque tienen más cercanía con las comunidades y sus asuntos. Luego quedaron CM& y la emisora pública Señal Colombia. Entre los niveles más altos de desconfianza figuran RCN TV y RCN Radio (que apoyan las políticas de derecha) y Q’Hubo, una marca sensacionalista.

Notas al pie

1 GSMA, ‘Country Overview: Colombia’ (2020). https://data.gsmaintelligence.com/api-web/v2/research-file-download?id=28999732&file=Country%20overview%20Colombia.pdf